CASOS INCREÍBLES La terrible historia de la mujer que es alérgica a su marido

Johanna Watkins tiene 29 años y vive en Minnesota, Estados Unidos, se casó a los 20 y hace un año se enteró que padecía el Síndrome de Activación de Mastocitos, una enfermedad inmunológica reconocida por primera vez en 2007, que hace que sea alérgica a todo, hasta al olor de su marido.



Johanna y Scott se conocieron en 2011 cuando ambos trabajaban en una escuela y se casaron dos años más tarde. Fue amor a primera vista.


Su vida conyugal es muy diferente a la de las demás parejas, se aman pero no se tocan. “Scott y yo vamos a ver un programa juntos. No podemos estar en la misma habitación, porque soy alérgica a él, pero él va a estar tres pisos abajo, en una habitación con su laptop y yo con la mía. Así, vamos a ver el programa al mismo tiempo y a chatear sobre eso”, dice Johanna.



Ella vive en el ático, con ventanas y puertas selladas, la rodean filtros que se encargan de purificar su “microatmósfera”. Su patología afecta su vida social y de pareja.


La gravedad de esta enfermedad puede variar de un paciente a otro. En su caso, tiene que cuidarse mucho porque puede desencadenar un shock anafiláctico (choque alérgico) en cualquier momento y eso podría matarla.

“Hace tres o cuatro años, antes de que tuviera el diagnóstico, pasó algunas veces que si estaba cerca de mi esposa, específicamente si mi cara estaba cerca de la cara de Johanna, ella comenzaba a toser”, dice Scott. Pero recién el año pasado la pareja se dio cuenta de que no podrían seguir compartiendo una vida juntos, literalmente.


“Nos dimos cuenta de que cuando Scott entraba (en la habitación) empezaba a sentirme cada vez peor, mis síntomas diarios se agravaban. En un momento fue a cortarse el pelo y volvió a la habitación. A los dos minutos comencé con mis síntomas anafilácticos y tuvo que irse”, describe Johanna.

A las únicas personas que no es alérgica es a sus hermanos, que la visitan todas las semanas. Antes de entrar, deben evitar ingerir ciertos alimentos, higienizarse con un jabón sin perfume y vestirse una vez que están dentro del cuarto con ropa que nunca ha salido de allí.