La mujer que mató a un Papa, fue amante de otro y madre de un tercero


Marozia, por algunos llamada Mariozza, será recordada por ser la mujer fuerte del Vaticano durante una de las épocas más oscuras del cristianismo, donde la Santa Sede era que Sodoma y Gomorra juntas.



No por nada César Baronio, un cardenal italiano del siglo XVI, calificó a este periodo regido por ella y su madre como una “pornocracia“, que literalmente significa: “gobierno de las prostitutas”.

Durante la pornocracia, que duró unos 118 años (aproximadamente entre el 882 y el año 1000), hubo la increíble cantidad de 31 papas, ya que era frecuente que al poco tiempo de asumir sean depuestos, encarcelados o asesinados.

Marozia fue una noble romana que nació en el año 892, hija de Teodora (otro personaje nefasto de la época) y del senador romano Teofilacto I, aunque según tanto para el historiador Liutprando de Cremona como para el Liber Pontificalis, su verdadero padre no fue otro que el Papa Juan X, a quien luego Teodora encerraría en la cárcel.

Sin dudas Marozia aprendió el oficio de su madre Teodora, a la que Liutprando describió como “una prostituta sinvergüenza“, quien comenzó a influir en el Vaticano instando al Papa Sergio III a asesinar a su predecesor, Cristóbal, al que luego declaró antipapa.

A la edad de 15 años, Marozia comenzó su carrera en el poder al convertirse en amante del Papa Sergio III y desde entonces dominó la política papal durante un cuarto de siglo.

Marozia se casó tres veces… y ninguna fue por amor.

En 909 se casó con su primer marido, Alberico I el Mayor, marqués de Camerino y duque de Spoleto, lugar que alcanzó tras asesinar al anterior marqués y duque Guido IV de Spoleto.

Al momento de casarse, Marozia estaba embarazada del Papa Sergio III.

Este hijo sería legitimado por Alberico (en ese entonces no había estudios de ADN, aunque Alberico podía ser de todo menos ingenuo) y ese niño sería algunos años más tarde el Papa Juan XI.

Pero Alberico tuvo revancha y en 912 nació un hijo suyo, Alberico II El Joven, del que también hablaremos más tarde.

Sergio III murió en 911, tras siete años de papado en los que realmente gobernaron madre e hija, Teodora y Marozia.

Le siguió Anastasio III, otro títere que luego fue asesinado por orden del marido de Teodora, y luego, Landón, también manejado por ambas mujeres y cuyo papado duró apenas 7 meses.

Entre los dos papados no sumaron más de tres años y tanto su nombramiento como su posterior caída fueron orquestados por ellas.

Mientras Landón era papa y antes de matarlo, hicieron que nombre obispo de Rávena el amante de Teodora, Juan.

Y así, en 914, Juan X, amante de Teodora, pudo convertirse en la cabeza de la Iglesia Católica tras el asesinato de Landón.

Pero Juan X no fue como sus predecesores y demostró no ser una marioneta. Una mala decisión (si no fuera porque seas un títere o no terminabas asesinado igual).

En 924, Marozia y su marido quieren hacerse con el poder absoluto de Roma y se enfrentan a Juan X pero fracasan… y Alberico es asesinado.

Ahora viuda, la vida de Marozia pende de un hilo y resuelve casarse con el marqués Guido de Toscana. Y con él tendría a su hija Berta de Lucca.

En ese mismo año, ocurrió un hecho que cambió la suerte de Marozia.

Berenguer I, el rey de Italia, falleció y la elección de su sucesor enfrentó otra vez a Marozia con el Papa Juan X. El papa apoyaba a Hugo de Borgoña y Marozia prestó su apoyo a Hugo de Arlés, hermanastro de su segundo marido.

Una batalla de “Hugos” que terminó inclinándose a favor de Marozia y de su marido Guido, quien no tardó en dirigirse a Roma con un ejército, deponer a Juan X y encarcerlarlo hasta su muerte en mayo de 928, probablemente asfixiado con una almohada por orden de Marozia.

Juan X pasará a la historia por haber llegado al papado de la mano de Teodora y luego asesinado por orden de su hija, Marozia.

El sucesor de Juan X fue León VI, de cuyos siete meses en el sillón de Pedro se sabe muy poco, salvo que fue asesinado por orden de Marozia.

Luego vino Esteban VII, quien gobernó bajo los designios de Marozia y fue asesinado en en febrero de 931.

Pero dos años antes, en 929, había fallecido el segundo marido de Marozia, ocasión que ella aprovecha para conseguir lo que podría considerarse un ascenso. Se casó con su cuñado, el hermanastro de su difunto marido y rey de Italia, Hugo de Arlés, pero para ello primer debió anular el matrimonio de Hugo y su primera esposa.

Eso fue muy fácil de conseguir, ya que para ese entonces regía la Iglesia su hijo, el Papa Juan XI, quien asumió el papado a los 20 años de edad y fue un títere de su madre.

El nuevo matrimonio se celebra en 932 pero tuvo un desenlace inesperado: provocó la rebelión del otro hijo de Marozia, Alberico II el Joven, quien no dudo en expulsar de Roma a su nuevo padrastro y encarcelar en el castillo de Sant’Angelo a su madre y a su hermanastro Juan XI.

En dicha prisión permanecerá hasta la muerte, en 954, de Alberico II de donde fue trasladada a un convento en el cual falleció en 955.

Sin embargo, la pornocracia duraría unos años más. A partir de la caída de Marioza, Alberico II se convertirá en el nuevo “hacedor de papas”. Pero esa es otra historia…

Sólo diremos que León VII, el sustituto de Juan XI, murió en 939 mientras mantenía relaciones sexuales.


por Víctor Laurencena twitter @vlaurencena