Según algunos estudios, el mal clima expande nuestra capacidad intelectual, permitiéndonos pensar de manera más clara y focalizada.

photopin.comEn su libro “Drunk Tank Pink: And Other Unexpected Forces That Shape How We Think, Feel, and Behave”, el profesor de la Universidad de Nueva York Adam Alter, afirma que “la luz del sol adormece a la mente del riesgo y el pensamiento cuidadoso”. Y lo relaciona con un estudio conducido por psicólogos sociales en Sidney, Australia, quienes encontraron que en lugar de vigorizar la mente, el buen clima cancela nuestra función cognitiva.

Los investigadores notaron, por ejemplo, que en días nublados la gente recuerda mejor las listas de “cosas para hacer” que en días soleados. Aparentemente los individuos memorizan muchos más elementos en días con mal tiempo, que los que recuerdan en un “hermoso día”.
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En el estudio realizado mediante encuestas sobre la disposición de algunos artículos a la salida de varios comercios, se demostró que los compradores podían recordar mucho mejor el orden de los ítems en días nublados.
Su teoría, según explica Alter, es que al disminuir nuestro estado de ánimo, el mal clima nos vuelve más reflexivos y nos invita a pensar más profunda y claramente.
Tomado de forma aislada esto puede ser un pobre consuelo, pero los científicos también han demostrado los devastadores efectos que la falta de luz natural tiene en nuestro reloj biológico, que a su vez juega un papel crucial en nuestras facultades cognitivas y emocionales.