Un ritual que cada día gana más adeptos es tomar en ayunas un vaso de agua tibia con el jugo de medio limón

. Recién después, desayunar. Quienes sostienen en el tiempo este hábito afirman que los beneficios son constatables y que el equilibro interno logra restaurarse. Veamos por qué.



El jugo de medio limón fresco diluido en agua actúa como un excelente purificador de sangre.
Ayuda a desintoxicar el cuerpo.
Tiene efectos antibióticos.
Balancea el PH del organismo, alcalinizándolo, y contrarrestando su acidez. El limón es una fruta ácida, pero en nuestro cuerpo tiene un efecto alcalino.
Es un diurético natural.
Ayuda a la digestión.
Estimula el sistema inmunológico.
Hidrata y mejora la piel.
Combate el estreñimiento.
Ayuda a perder peso.
Aleja las infecciones urinarias.

Todo esto es posible gracias a la composición del limón que, además de la conocida vitamina C, contiene calcio, flavonoides glucósidos, ácido cítrico, magnesio, limoneno y pectina.