Hoy tenemos más datos que nunca. Y, aun así, nos encerramos en un rincón chico. Solo vemos lo que nos gusta. El resto queda afuera.
Tener más páginas no quiere decir que seamos más listos. A veces pasa lo contrario. La técnica corre muy rápido. El cuerpo, no. Los chicos se adaptan primero. Por eso caen una y otra vez en engaños, en mentiras y en trampas de la web. Cometer errores es parte de aprender.



















