La psicóloga chilena Pilar Sordo dice que las personas tienen cada vez menos paciencia.
Y eso complica mucho las conversaciones. Porque ya no solo cuesta decir lo que nos pasa. También el otro tiene menos ganas de escucharnos con calma.
Entonces se vuelve difícil que los dos se sientan realmente atendidos.
Además, usamos menos palabras cuando hablamos. Muchas veces cambiamos las palabras por caritas o dibujitos.
Y eso hace que los vínculos sean menos profundos. Porque el ser humano necesita las palabras para contar lo que siente por dentro.
Sordo explica que la forma en que nos hablamos a nosotros mismos define cómo nos queremos y cómo vemos al mundo.
Si nos tratamos bien por dentro, vemos mejor a los demás.
También dice que la incomodidad es la única invitación real al crecimiento.
Porque crecer implica darse cuenta de cosas que no siempre nos gustan.
Y está bien cambiar de opinión, equivocarse o irse de lugares donde no nos sentimos bien.
Así que la próxima vez que hables con alguien, intentá tener un poco más de paciencia. Porque escuchar de verdad puede cambiar la conversación.
