Un fascinante estudio científico publicado recientemente en la revista *Frontiers in Psychology* analizó los recuerdos visuales y espaciales de cincuenta personas que atravesaron experiencias cercanas a la muerte.
Los investigadores les pidieron a los participantes que dibujaran y describieran los escenarios que guardaban en su memoria. ¿El resultado? Se detectaron patrones muy claros: por un lado, los espacios con forma de cono, como los clásicos túneles, se recordaban mayoritariamente sin definir colores. En contraste, aquellos testimonios que hablaban de arcos de alta curvatura o burbujas de luz venían acompañados de colores hiperintensos —verdes, violetas, rosas y magentas— que muchos describieron como más fuertes que los de la vida cotidiana.
Desde el plano científico, los autores explican esto a través de modelos neurobiológicos donde la disminución de oxígeno y la liberación de sustancias en el cerebro bajo extrema tensión generan estas imágenes vívidas y recuerdos profundos. Un viaje al límite de la percepción humana que sigue deslumbrando a la ciencia.
