
El australiano Geoff Ostling, cuyo cuerpo está casi completamente tatuado, decidió donar su piel a un museo.
Gustos son gustos, dicen. Y al australiano Geoff Ostling lo que más le gusta es tatuarse: empezó a los 40 años y ahora, con 65, su cuerpo es una inmensa obra de arte.
Y teniendo en cuenta que las obras de arte suelen estar en los museos, a Ostling no se le ocurrió mejor idea que donar su tatuada piel a la Galería Nacional de Canberra para que la expongan allí cuando él haya muerto, publica el portal BBC Mundo.
¿La enmarcarán?