Fieles y curiosos la visitan en una casa humilde de esa localidad, donde viven una maestra y un enfermero junto a sus cinco hijos. La Iglesia pide prudencia.
Los peregrinos juran que una pequeña imagen de la Virgen de Itatí, que se exhibe en una casa de Córdoba, llora sangre. Esa imagen es venerada por cientos de vecinos que desfilan desde hace cinco días por una humilde casa de Cruz del Eje y forman colas interminables sólo para tocarla y elevarle una plegaria. El obispo de esa localidad, Santiago Olivera, le pidió a la comunidad “prudencia y calma”.
El living de la casa del enfermero Raúl Leisa, que vive junto a su esposa Alejandra Campos y sus cinco hijos, se convirtió en un santuario visitado por cientos de fieles. El récord fue una cuadra de gente esperando poder acariciar a la santa. El barrio donde vive la familia Leisa se llama La Banda.
El sábado pasado, Raúl soñó con la Virgen de Itatí. No era la primera vez que se le aparecía en sueños: varias veces ya había soñado con ella. Pero ese día, cuando se despertó, fue directo a la Virgen a prenderle una vela. Estaba convencido de que “le quería decir algo”. Cuando se acercó, sintió un cimbronazo: contó que de sus ojos emanaba una línea roja.