El gobierno de Glasgow, en Escocia, está dispuesto a revolucionar el transporte público. Para ello, comenzó a probar un ómnibus anfibio que podría sustituir al servicio de ferry en el río Clyde.
El vehículo en cuestión puede operar en tierra como en el agua y tiene una capacidad de 45 plazas.
Para ello, se le acopló a su carrocería una superficie similar al casco de un barco, compuesta de aluminio reforzado, con la que puede flotar en el agua. Y aunque se adapta a cualquier superficie, es un poco lento y alcanza una velocidad máxima de 15 kilómetros por hora.
El "amfibus" incluye todas las medidas de seguridad para tierra y agua, como chalecos salvavidas y bengalas. Y algunas comodidas como aire acondicionado, televisión, baño y conexión a Internet Wi-Fi.