miércoles 5 de mayo, 8:00 PM
Forbes
Por: Helen Coster
Hay pocas situaciones tan incómodas como estar sentado junto a alguien con quien hemos coincidido varias veces y no ser capaces de recordar su nombre.
A todo el mundo le cuesta recordar los nombres -afirma Jill Spiegel, autora de How to Talk to Anyone About Anything (Cómo hablar con cualquiera de cualquier tema)-. Cuando conocemos a alguien, tenemos que absorber muchas cosas, tanto visual como emocionalmente. Nos dicen su nombre, pero no es sino un dato más que flota en nuestra cabeza". En inglés, las cosas se ponen aún más difíciles con todos esos nombres monosilábicos como Chris, Mike o Tom, que se acaban confundiendo y mezclando.
Pero existen trucos para recordar los nombres; con saber uno o dos seguro que podremos apañarnos.
Benjamin Levy, autor de Remember Every Name Every Time (Recordar todos los nombres, siempre), aboga por emplear el método FACE: "focus, ask, comment y employ" (centrarse, preguntar, comentar y usar). Centrarse consiste en dirigir la atención a la cara de la persona con la que hablamos. Preguntar consiste en consultar a nuestro interlocutor qué versión de su nombre prefiere (¿José o Jose?). Comentar sería decir algo sobre su nombre y fijarlo a otro recuerdo o concepto en nuestra cabeza ("El nombre de mi compañero de piso en la facultad era Jose"). Usar consiste en utilizar el nombre varias veces, para asentarlo ("Ha sido un placer verte, Jose").
Si quiere ver una lista completa de técnicas para reconocer nombres, échele un vistazo a nuestra presentación de diapositivas. Si quiere unas pistas rápidas, puede seguir leyendo:
Repetir, repetir, repetir. La mejor estrategia es repetir el nombre de la persona, tanto en nuestra mente como en voz alta, desde el momento en que nos presentan. De vez en cuando, también hay que introducir el nombre de la persona en la conversación. "Ha sido un placer verte, Roberto" o "¡Ey, Roberto! ¡Qué placer verte!". Por supuesto, no hay que excederse, pero tampoco piense que Roberto se va a sentir molesto: seguro que él también prefiere que recuerde su nombre.
Buscar un recordatorio. Hay que intentar asociar los nombres con cosas que las personas nos cuenten sobre ellas mismas (sus trabajos, sus aficiones) para poder usarlas como recordatorios de sus nombres. A Fred le gusta pescar; Margarita tiene un bar... En fin, lo que se le ocurra. "Hay que buscar algo que nos resulte familiar en el momento -explica Spiegel-. Es un truco sencillo, pero funciona."
Juegos de palabras. Deje que las palabras hagan todo el trabajo. Los trucos mnemotécnicos (Ricardo no come cardos) funcionan, igual que las aliteraciones (Joann de Jersey).
Preguntar. Por embarazoso que parezca, no hay que tener miedo a pedirle a alguien que nos repita su nombre. Empiece con algún comentario halagador, como "Con lo bien que me lo he pasado hablando contigo, y me parece que no puedo recordar tu nombre". Si pocos segundos después de que le presenten a alguien no puede recordar su nombre, basta con decir: "Lo siento, pero no he oído bien su nombre".
Una vez que ha superado el problema de recordar el nombre de su interlocutor, viene la duda de cómo dirigirse a él o a ella. Spiegel recomienda usar el apellido para empezar, seguido de un comentario agradable y una presentación informal. Algo como: "Señora Smith, soy una gran admiradora suya. Mi nombre es Susana". De este modo, la persona podría responder: "Encantada de conocerla. Mi nombre es Mary".