Por ejemplo, si a usted le gusta el cappuccino, entonces es probable que sea una persona obsesiva y controladora, mientras que si se inclina por café con leche puede calificada como complaciente y servicial, que podría rayar en lo neurótico con tal de “agradar a la gente”.
Por su parte, quienes están acostumbrados a consumir café negro, Durvasula los describe como sujetos “sencillos” que les gusta llevar una vida tranquila, “podrían estar en silencio y de mal humor al mismo tiempo“, indicó.
Dentro de los individuos estudiados por la psicólogo, también se encontraron quienes estaban acostumbrados solicitar “doble descafeinado”, personas que según su criterio tienden a ser “obsesivas, controladoras y detallistas“.
Por último pero no menos importante, Ramani describió a los “niños crecidos”, aquellos que a pesar de ser adultos mantienen papilas gustativas de pequeños y acostumbran degustar distintas versiones de “café helado o mezclado”, son “jóvenes de corazón“, aseveró.