
La ciudad de Burgos, considerada la capital española de la gastronomía, entró el último domingo al récord Guiness por elaborar la morcilla cocida más larga del mundo, de nada menos que 175 metros.
Más de 400 voluntarios participaron en la elaboración y posterior cocción del embutido, que supera en 25 los 150 metros que había exigido como mínimo la organización del Récord Guiness, al no haber precedentes anteriores.
Ya antes de su cocción, la morcilla había batido otro récord
también de longitud al alcanzar los 187,2 metros.
Los cocineros que elaboraron la morcilla utilizaron 220 metros de tripa natural de vacuno y, para el relleno, 130 kilos de cebolla, 50 kilos de arroz, 40 kilos de manteca de cerdo, 40 litros de sangre de cerdo, 7 kilos de especias y 3 de sal.
La morcilla tuvo que cocerse en una olla especialmente fabricada para la ocasión y, después de que un notario tomara acta de su elaboración, se cortó en porciones, que se vendieron entre el público asistente al acto.
La cantidad recaudada por la morcilla será para la Cruz Roja y para la asociación Aspanias, que ayuda a personas con discapacidad intelectual.