Un equipo de científicos de la Universidad de Lund, en Suecia, ha conseguido convertir una sola molécula en un micrófono al volverla capaz de detectar las vibraciones producidas por las ondas sonoras.
Este minúsculo micrófono funciona mediante la incorporación de una sola molécula de una sustancia llamada dibenzotiofeno (DBT) a un
pequeño cristal de hidrocarburo llamado antraceno. Cuando se expone el cristal a ondas sonoras, la molécula DBT es afectada por las vibraciones, y vibra en respuesta.
"Este movimiento cambia la interacción entre las nubes electrónicas de DBT y antraceno, que al final resultan en un ligero cambio en la fluorescencia de DBT", explica Sarah Zhang. "Mediante el seguimiento de la fluorescencia de una sola molécula de DBT, los científicos pudieron rastrear la frecuencia del sonido ".
El movimiento cambia la interacción entre las nubes d electrones de DBT y antraceno, lo cual resulta en un ligero cambio en la fluorescencia de DBT. Al rastrear la fluorescencia de una sola molécula de DBT, los científicos pudieron observar la frecuencia del sonido.
Por ahora el diminuto micrófono solo funciona en una ambiente especifico, la temperatura que lo rodea debe de ser baja porque las temperaturas cálidas también afectan a la molécula. Pero los investigadores ahora trabajan en volverla más flexible.
Los científicos esperan que la tecnología pueda ser utilizada en laboratorios de física para detectar movimientos a una nanoescala, en sistemas tanto químicos como biológicos.
