Les pido por favor a quienes desarrollan la actividad de fumigaciones, que tomen conciencia del daño irreparable que están ocasionando en las plantaciones en general, en la fauna silvestre y doméstica, en todo el sistema ecológico y en definitiva en nuestra salud.
Les pido que sientan un poco de respeto por los derechos de todos los habitantes a quienes se deben.
Están fumigando campos linderos a granjas, viviendas, montes, cursos de agua, sin respetar absolutamente nada. Lo hacen con vientos y con cócteles de productos químicos de gran poder nocivo, tóxico, residual, sistémico y hormonal.
Circulan y estacionan con las máquinas sucias sin lavar por cualquier lado, sin cuidado alguno, emanando olores y restos de esos productos que chorrean y se dispersan. Es sabido que si sentimos el olor es porque dicho tóxico está en el ambiente y entonces puede afectarnos, destruir plantaciones, dañar plantas y animales.
Que sepan que somos seres humanos que sentimos que quienes fumigan no respetan nuestro derecho a la vida.
Por favor, también les pido a quienes deben controlarlos, que se ubiquen como integrantes de esta sociedad y cumplan con su función de control y prevención de los delitos ambientales que cometen quienes por sus ambiciones individuales desmedidas destruyen todo el ecosistema, las producciones de alimentos sanos y Nuestra salud.
Carlos Borgognoni
Productor agropecuario
Integrante de Ecos de saladillo