La forma del pie también suele influir en el equilibrio corporal y en el
modo de andar, brindando con ello la oportunidad de descubrir detalles
ocultos que afectan y rodean a una persona.
El pie cuadrado:
Este tipo de pie se denomina "pies de campesino" y suele ser característico de aquellas personas que son muy analíticas,
a las que les gusta sopesar y examinar detalladamente todos las
facetas de un problema antes de tomar una decisión, valorando
previamente los aspectos positivos y negativos de cada acción que deben
emprender.
El pie griego:
En
este caso, los dedos se separan formando una figura similar a la de un
triángulo. Los que poseen este tipo de pie suelen ser personas muy
activas, deportistas y de mente creativa, les gusta la actividad y se
entusiasman con mucha facilidad, son muy hábiles alentando y motivando a
quienes los rodean.
El pie Romano:
Es característico de una persona extrovertida y de naturaleza sociable, con un cuerpo equilibrado y bien proporcionado. Quienes
tienen este tipo de pie están dispuestos a aprender cosas nuevas y
participar en experiencias intelectuales, estimulantes e innovadores.
Este tipo de pie es propio de los viajeros, por lo que a veces se le
denomina "pie de aire", debido a que son pies ligeros, de forma
armónica, proporcionada y aerodinámicos. Los que tienen esta forma de
pie adoran descubrir nuevas culturas y enriquecerse con nuevos
conocimientos.
El pie egipcio:
Este
pie tiene una forma bastante delicada y sutil y denota a una persona
soñadora, con un espíritu idealista. El "Pie de Agua" o "Pie Afilado"
pertenece a aquellos que aprecian su intimidad, vida privada y están
llenos de aspectos ocultos, con tendencia a escapar a veces de la
realidad.