El hombre, de 34 años, dejó que su hija de tan solo 14 meses juegue con su mascota Nay-Nay, que no es ni un perro ni un gato, sino una pitón de casi cuatro metros de largo y diez años de edad.
Jamie es el dueño del ofidio desde que él tenía 18 años y ha criado a sus hijas a la par que a su mascota. Por lo que puede apreciarse en el video, parecen estar muy acostumbrados una a la otra.