La recomendación de una azafata: “Nunca hay que pedir café o té en un avión”

La azafata Jamila Hardwick confesó (sin nombrar a la aerolínea en la que trabaja) que ni ella ni sus compañeros piden bebidas calientes cuando viajan en avión. Conocen el oficio y sus secretos y saben que detrás de ese vasito, que a veces se pide más por aburrimiento que por necesidad, pueden esconderse cientos de enfermedades.

"Lo que pasa con el café y el té es que los depósitos de agua casi nunca se limpian", aseguró la asistente de abordo en el programa televisivo Inside Edition. La joven fue entrevistada en el estudio Air Hollywood, que tiene el set preparado para grabar escenas en aviones y recorrió los pasillos de la nave revelando los secretos que se esconden en el aire. 
Según describió, el poco interés de las aerolíneas por limpiar los artículos utilizados para preparar el café y el té, se sostiene en que las compañías aéreas solamente están obligadas a esterilizar cuatro veces al año los contenedores de agua. El tiempo es un bien demasiado valioso en esta industria como para gastarlo en una limpieza profunda de la nave.
"Lo que pasa con el café y el té es que los depósitos de agua casi nunca se limpian", indicó la joven.
"Lo que pasa con el café y el té es que los depósitos de agua casi nunca se limpian", indicó la joven.
Pero las recomendaciones de Hardwick no terminan allí. La profesional alentó a los pasajeros a traer sus propias mantas y dejar de lado la clásica bolsita con la frazadita y la almohada que se entregan en los vuelos largos o nocturnos. ¿El motivo? El mismo, la higiene o la falta de ella.
"Se lavan, pero no estamos seguros de si se lavan muy bien", expresó la azafata sobre las mantas y sobre las almohadas, agregó: "Lo mismo aplica a los almohadones. Cambian la funda del almohadón, pero aun así el almohadón sucio está ahí dentro".
El recorrido sigue ahora por las butacas y una característica de los aviones: la mesita plegable. Hardwick se refirió al estado de limpieza de las bandejas donde se come, se trabaja y hasta juegan algunos niños. Su opinión es que el pasajero lleve una toallita húmeda para limpiarla antes de apoyar algo allí.
"Se lavan, pero no estamos seguros de si se lavan muy bien", expresó la azafata sobre las mantas y almohadas.
"Se lavan, pero no estamos seguros de si se lavan muy bien", expresó la azafata sobre las mantas y almohadas.
La azafata asegura que están llenas de gérmenes: "¡Es repugnante! Cuando el personal de limpieza entra en la cabina, no tienen tiempo de bajar cada mesa y limpiarla una por una", expresó.
El siguiente consejo de la joven fue dirigido hacia los depósitos para el equipaje. Esa famosa puerta que se abre para guardar mochilas o pequeñas valijas presenta una problemática para la tripulación. De acuerdo a la azafata no debe pedirse ayuda a una asistente de abordo para guardar el equipaje allí, ya que el seguro no les cubre posibles lesiones.
Ella evita tomar té o café cuando viaja en avión.
Ella evita tomar té o café cuando viaja en avión.
"No nos pagan hasta que la puerta de embarque esté cerrada", dijo. "Si nos lastimamos al poner una bolsa en el compartimento superior, no podemos presentarla como una lesión en el trabajo".
Por último, destacó un detalle no menor: ¿cómo hacer para que el trato de las azafatas sea más cercano? "Es más probable que lo ayudemos a encontrar un mejor asiento si es amable con nosotros y tal vez obtenga una bebida extra o dos", destacó.

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