VATICANO Compra de inmuebles de lujo y negociados con las donaciones de la gente, el nuevo gran escándalo en el seno de la Iglesia

Un gran escándalo financiero embiste nuevamente el Vaticano. Han sido suspendidos cinco funcionarios de la Secretaría de Estado y de la “Aif”, la agencia de información financiera que combate el reciclaje de capitales, comprometidos en operaciones multimillonarias irregulares. Se habla también de maniobras con el Obolo de San Pedro, las donaciones que los fieles hacen al Papa y que suman decenas de millones de euros. La noticia sensacional es el fruto de una investigación de Emiliano Fittipaldi, de la revista “L’Espresso”, que al final de su artículo se pregunta si “los viejos vicios de sectores de la Curia Romana y de laicos infieles puedan generar un terremoto otra vez el difícil pontificado de Francisco”.

El Vaticano difundió un anuncio en el que refería de allanamientos realizados el martes en la Primera Sección, un especie de ministerio del Interior, de la Secretaría de Estado, el corazón palpitante de la Curia Romana, el órgano central de la Iglesia.
Que se recuerde es la primera vez que se produce un allanamiento en la Secretaría de Estado, cuyo jefe es el cardenal Pietro Parolin, el “primer ministro” del Papa.
El personaje más conocido de los implicados en el escándalo es monseñor Mauro Carlino, que hace unas semanas fue nombrado jefe de la Oficina de Información y Documentación de la Secretaría de Estado.
Carlino, que habita en la Casa de Santa Marta, el hotel interno del Vaticano donde reside y tiene su cuartel principal el Papa Francisco, fue durante años el secretario personal del cardenal Angelo Becciu, actual prefecto para la Congregación de las Causas de los Santos.
Becciu fue Sustituto de la Secretaría de Estado y es muy cercano al Papa, que lo promovió a “ministro” de la Curia Romana y lo creó cardenal.
En el verano boreal (junio-agosto), el Instituto para las Obras de Religión (IOR), llamado el banco del Papa, y el revisor general, denunciaron ante las autoridades y el mismo Papa de “gigantescos crímenes financieros”, como señala el periodista de L’Espresso, Emiliano Fittipaldi.
Apenas fue informado de lo que ocurría, informa Fittipaldi, el Papa “ordenó una investigación puntual y muy severa” sin “descuentos para ninguno”.
El martes se produjeron los allanamientos. El caso de la Secretaría de Estado es extraordinario porque jamás hubo un allanamiento en el centro de poder administrativo y religioso más importante de la Curia Romana.
El promotor (fiscal general) de Justicia del Vaticano, Gian Piero Milano, y los hombres de la Gendarmería Pontificia, tal como indica una breve información de la Sala de Prensa, entraron en el “ministerio del Interior” de la secretaría de Estado y secuestraron una voluminosa cantidad de documentos y computadoras.
La Secretaría de Estado ocupa una buena parte del Palacio Apostólico Vaticano, Los allanamientos se extendieron a las oficinas de la Agencia de Información Financiera, el organismo independiente cuya principal misión es combatir la actividad de reciclaje de capitales en la esfera vaticana.
El jefe de la Gendarmería Vaticana, Domenico Giani, envió una comunicación a todo el personal interno del Vaticano y a la Guardia Suiza. “L’Espresso” publica una fotocopia del documento, en el que figuran con sus fotos los cinco funcionarios suspendidos.
La disposición anuncia la “suspensión cautelar del servicio de los cinco funcionarios hasta ahora implicados”.
La nota de Domenico Giani indica que los cinco tienen solo autorización para entrar en el Estado Vaticano para hacerse atender en el sistema médico, con permiso de la justicia vaticana.
Monseñor Mauro Carlino ha sido autorizado a continuar residiendo en la Casa de Santa Marta, así que seguirá viendo en el almuerzo y la cena al Papa, aunque sin poderle hablar.
De los cinco suspendidos, otro personaje importante es el Director de la AIF, la agencia de información financiera, Tomamaso Di Ruzza.
Según la investigación en L’Espresso de Emiliano Fittipaldi, aunque la pesquisa está en sus comienzos, ya se sabe que se concentra en compraventas multimillonarias fuera de Italia, “en particular de inmuebles de lujo en Londres”, con la participación de algunas “extrañas sociedades inglesas que han participado en el negocio”.
Otro implicado es Fabrizio Tirabassi, que administra las inversiones financieras de la Secretaría de Estado. También están implicadas la funcionaria administrativa Caterina Sansone y el dirigente administrativo de las oficinas de la Secretaría de Estado Vincenzo Mauriello.
Según “L’Espresso” los investigadores están analizando también “algunos flujos financieros de las cuentas por las que transita el Obolo de San Pedro”, que son las ofertas de los fieles que de todo el mundo mandan sus donaciones personales al Papa para usarlos en obras de caridad a los más débiles y necesitados”.
















CLARIN.COM

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