¿Cuánto dura el matrimonio?

Javier Sívori y Alejandra Lamas son pareja y organizan el Club de las Divorciadas y Divorciados 
El "no va más", el ya no tan temido divorcio, llega unos 19 años después del casamiento.
Esa es la duración promedio de los matrimonios, en base a datos del 2019 del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas porteño. Allí ponen en números lo que vemos en la calle, las redes sociales, y las charlas de café. La desilusión llega cada vez más rápido.

"Dos décadas atrás, ese promedio era de 23 a 25 años y hace una década era de 20 años. Desde entonces, viene bajando lentamente", comentan voceros del organismo.
Incluso, en épocas de vínculos fugaces, alcanzar esos 19 años parece casi un milagro. Tanto, que todas las fuentes consultadas por Clarín se mostraron asombradas por este resultado.
"El número podría haber sido menor. Los 19 años nos parecen mucho, por cómo están ahora las parejas", asumen los voceros del Registro Civil. "En estos tiempos es más fácil decir 'ya está'. Antes, muchas parejas sostenían el vínculo por la división de bienes. Ahora, la gente se divorcia antes, no tiene tanta tolerancia, lo que los sostiene es solamente el amor", rematan.
El psicólogo especialista en vínculos Sebastián Girona coincide en que el resultado es llamativo. "Es un número alto. Lo que se ve en el consultorio son matrimonios o parejas que duran menos tiempo", comenta.
"Una pareja, para llegar a 19 años juntos, tuvo que renovar su contrato como mínimo dos o tres veces. Si bien el ejercicio de la renovación te da una gimnasia, te va poniendo canchero, en algún momento deja de funcionar la fórmula de renovar el contrato", sigue Girona.
Con ese concepto se refiere al paso de los años, cuando las personas cambian, y empiezan a necesitar cosas distintas. "El amor se va construyendo y se va recargando. Hay parejas que lo logran y otras que no", adelanta.
También los 19 le parecen excesivos a Viviana Koffman, abogada especialista en derecho en familia. "Me suena a muchos años, por los casos que atiendo. Estoy viendo que duran menos. Yo divorcio mucha gente que no llega a los 10 años de matrimonio", comenta.
Koffman agrega que sus clientes se casan "a los 30 y pico", que se divorcian "bastante jóvenes" y, muchas veces, con hijos muy chiquitos.
Las estadísticas del Registro Civil la avalan. En 2019 hubo 5.860 divorcios en la Ciudad. El 62% de las mujeres y el 61% de los hombres que se separaron tenían entre 34 y 47 años. Dos de cada 10 mujeres lo hicieron antes de cumplir los 34.

¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Es un hecho, la fecha de caducidad se acelera. Tanto, que cada vez más parejas no llegan a ver dos Mundiales juntos. En 2018, hubo 910 matrimonios que se divorciaron antes de los cuatro años de casados, el 13% del total. Casi una década antes, en 2009, lo habían hecho 512 parejas, apenas el 8%.
Aunque un precoz desenlace no significa -necesariamente- algo negativo porque, según Girona, los vínculos de antaño eran "de dudosa calidad" en muchos casos. "Las parejas se casaban 'para siempre' y quizás sostenían eso a rajatabla, aunque la relación fuera de muy baja calidad", evalúa.
Para Koffman, "muchas cosas" influyen en la situación actual. "Uno, que hay menos tolerancia. Otro tema es la crisis económica, porque la falta de plata trae conflictos familiares. También, tomar conciencia de que la vida es corta y, si no está bien con alguien, la gente se anima a divorciarse", ejemplifica.
El empoderamiento femenino merece una mención aparte. Un estudio reciente, realizado por investigadores suecos, encontró que las mujeres que son ascendidas a jefas tienen el doble de posibilidades de divorciarse, mientras que asumir puestos de autoridad no implica un cambio para los hombres, según un reciente estudio. "Hoy las mujeres no toleran lo que no deben tolerar. Antes decían: '¿Con qué voy a mantener a mis hijos?' o 'Tengo que aguantar'. Había un preconcepto de que el hombre era el único sostén familiar y económico", contrasta Koffman.
También pone el foco en los cambios legales. En agosto de 2015 entró en vigencia el nuevo Código Civil que eliminó el plazo de tres años de separación para iniciar la disolución del vínculo y también la figura del divorcio contradictorio, acortando los tiempos procesales, algo conocido como "divorcio exprés".
"Hoy te podés divorciar con tu única decisión, de manera unilateral, y sin esperar plazos. El sistema ayuda: si te querés divorciar, tenés una herramienta legal rápida", apunta Koffman. Los tiempos para que "salga" un divorcio dependen del juzgado. Arrancan en los 20 días (si la pareja no tiene hijos) y pueden superar los cinco meses.
Hablando de los hijos, a los 19 años de casados por lo general son adolescentes, ya hacen la suya, y dependen menos de los padres. ¿Una especie de nido vacío? "Si la pareja está unida solamente porque está criando a los hijos, y estos chicos son cada vez más autónomos, desde esa lógica puede entenderse que ya no hay tantos motivos para que estén juntos", analiza Girona.
Hay un punto en el que psicólogo y abogada coinciden: la connotación catastrófica del divorcio ya fue. "Si una pareja estuvo 19 años y mayoritariamente fueron positivos, es difícil pensarlo como un fracaso", opina Girona. Y va más allá: "Hoy se piensa que podés tener una relación de cinco años, que mayoritariamente fue buena, te separaste, y eso te sirve como experiencia para la próxima".
Claro que nada te asegura que la próxima sea la definitiva. Porque un dato curioso que arroja el Registro Civil porteño es el aumento de los "doblemente divorciados". En 2018 cumplieron esa condición 635 hombres y 440 mujeres. Y hubo 221 parejas donde ambos miembros se divorciaron por segunda vez. En 2009, ese número había sido de 130. Casi la mitad.

"Ahora no se aguantan nada"

Javier Sívori (55) es de esos que en cinco minutos hacen un amigo. Se le nota en la voz. Estuvo 13 años casado. Se divorció. En 2009 armó un grupo de “solos y solas”, pero a su novia de entonces no le divertía la idea. Lo largó. Años después, dos amigas le dijeron que lo suyo era convocar gente.
“Al separarse, se pierden amistades. Porque, muchas veces, una parte habla mal de la otra. Entonces una parte se queda sola. Así que dije: ‘Vamos a formar un grupo, pero enfocado en la amistad’”, recuerda sobre aquella charla. Tomó el nombre de una película de los ’90 y le agregó la pata masculina. Quedó “Club de las Divorciadas y Divorciados”.
 
Javier Sívori y Alejandra Lamas son pareja y organizan el Club de las Divorciadas y Divorciados
Alejandra Lamas (54) venía de bajón en bajón. Tuvo su primer hijo cuando era muy joven. Se separó del papá. Después se juntó con otro hombre, pero quedó viuda. Decía que ya tenía su "vida hecha", hasta que una compañera de trabajo la sumó al grupo. Ahí lo conoció a Javier, de un café pasaron a otro café, y cumplieron cinco años juntos.
Él es jefe de compras en una empresa y ella es docente, así que aseguran que este club no tiene fines de lucro. El grupo privado de Facebook tiene 5.100 integrantes, que van de los 40 hasta los 70 años. Organizan desde cenas shows –al último evento fueron 260 personas- hasta mateadas del tipo “nos juntamos en Parque Centenario”.
Aunque el objetivo es hacer amistades, ya se formaron seis parejas y lograron una reconciliación. “Si hay un problema, la gente me llama. Hemos sacado a gente de tener ataques de pánico, es cuestión de ponerle ganas. Quiero darles algo para que no se depriman”, dice Javier, quien asegura que aprendió mucho “escuchando”.
“Hay mucha gente de 25 o 27 años que quiere entrar al grupo, ya divorciada. En esta época, como mucho, están 15 años casados. Hoy en día se separan, no hay ningún vínculo que los ate”, lanza Javier. Por su parte, Alejandra dice lo que muchos consideran: “Ahora no se aguantan nada”.

Cómo lograr que la pareja dure más

El psicólogo Sebastián Girona comparte algunas "pistas" a seguir:
* Tener una buena distribución del poder. Aunque lo queramos pensar más románticamente, el poder circula dentro del vínculo.
* Tiene que haber un porcentaje de admiración entre los integrantes de la pareja. Sin llegar a idealizar al otro.
* Hay que tener también un porcentaje de amistad, un 20 o 30%, sin llegar a ser solamente amigos.
* Conocerse mucho, profundamente. Por ejemplo, saber lo que le pasó al otro a los 14 años y saber cuáles son sus sueños.
* Tienen que mirarse y estar atentos uno al otro.
* Hay que tratar de potenciarse. Cada uno debería querer que el otro saque su mejor versión. Y hacer cosas para apoyarlo.
* El factor erótico tiene que estar, debe ocupar un porcentaje, pero no tiene un rol central. "En una pareja de 19 años el sexo va pasando por mil etapas distintas, desde la intensidad del principio hasta una frecuencia que adquiere la pareja que más o menos le sirve a los dos", concluye el psicólogo.

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