Como fiscal del histórico Juicio a las Juntas Militares en 1985, tuvo un rol central en uno de los procesos judiciales
más trascendentes de nuestra historia, en el que se juzgó a los responsables de las violaciones más graves a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura militar. Su alegato final, sintetizado en la frase “Señores jueces: NUNCA MÁS”, expresó el reclamo de verdad, justicia y reparación de toda una sociedad.Su compromiso convirtió a la Argentina en un ejemplo a nivel internacional en la lucha contra la impunidad. A lo largo de su trayectoria también fue embajador ante las Naciones Unidas, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y un militante coherente de la Unión Cívica Radical.
