Con los años, los adultos mayores suelen conocer mejor su presión, su peso y qué alimentos o medicamentos les sientan bien. En esa misma línea, los especialistas en cardiología recomiendan que las personas con factores de riesgo para el corazón conozcan al menos una vez el nivel de homocisteína en su sangre.
La homocisteína es un aminoácido que sube cuando hay falta de vitaminas del grupo B, sobre todo B6, B12 y ácido fólico. Esto ocurre con más frecuencia en edades avanzadas, especialmente si hay diabetes o problemas en los riñones. Cuando esos niveles están altos, generan estrés en las paredes de las arterias: las hacen menos elásticas, más contraídas y con mayor riesgo de formar coágulos.
El valor se mide con un análisis de sangre sencillo, aunque no forma parte de los controles habituales. Los médicos lo piden cuando hay eventos cardíacos a pesar de tener otros riesgos controlados, o cuando se sospecha falta de vitaminas.
Si el resultado sale elevado, el tratamiento consiste en mejorar la alimentación y, en algunos casos, agregar suplementos de las vitaminas faltantes. Una dieta equilibrada ayuda mucho: espinacas, brócoli, palta y legumbres aportan ácido fólico; carnes, pescados, huevos y lácteos dan vitamina B12; y bananas, frutos secos y papas contribuyen con B6. Es importante cocinar las verduras con cuidado, porque el calor y el agua prolongados pueden reducir estas vitaminas.
Las guías de cardiología ven la homocisteína como un dato útil dentro de un cuidado general del corazón, no como algo para tratar por separado. Por eso, ante valores altos, conviene consultar también a neurólogos o nefrólogos, ya que el problema puede estar relacionado con el sistema nervioso o los riñones.
Mantener una alimentación variada y hábitos activos sigue siendo la mejor forma de cuidar la salud cardiovascular con el paso del tiempo.