Luis Brandoni, al que todos conocíamos como “Beto”, nació el 18 de abril de 1940 en Dock Sud, un barrio humilde cerca de Avellaneda. Desde chico creció entre gente trabajadora, y eso se notaba en cada personaje que hacía: era como uno de nosotros, con sus broncas, sus alegrías y sus problemas de todos los días.
Empezó en el teatro en 1962 y al año siguiente ya estaba en televisión. Se hizo conocido en obras importantes y en películas que la gente nunca olvidó, como Esperando la carroza, donde su escena de las empanadas nos hacía reír y pensar al mismo tiempo. También brilló en La odisea de los giles, Mi obra maestra, Darse cuenta y muchas más. En la tele lo vimos en Mi cuñado y otras series que nos acompañaron en casa.
Beto no solo actuaba. Fue un hombre de ideas firmes, militó en la Unión Cívica Radical y llegó a ser diputado nacional. Vivió tiempos difíciles: tuvo que irse del país por amenazas, sufrió un secuestro en 1976 junto a su entonces esposa Marta Bianchi, pero siguió adelante con coraje. Siempre defendió el trabajo de los actores y el teatro argentino.
Con su voz inconfundible y su manera de ser tan porteña, nos dejó personajes que parecen sacados de la vida real. Se fue el 20 de abril de 2026, a los 86 años, pero sus películas y obras siguen vivas en nuestra memoria. Gracias, Beto, por tanto cariño y por enseñarnos que actuar es contar la verdad de la gente común.
