La próxima vez que estés discutiendo fuerte en un grupo de Facebook o en los comentarios de un partido de fútbol, parate un segundo. Mirá al que te responde: tiene nombre, una foto tomando mate y habla como cualquiera de nosotros. Pero puede que no sea una persona real.
Un estudio nuevo en la revista Science dice que ya no son esos robots simples de antes. Ahora hay grupos grandes de inteligencias artificiales que trabajan juntos, como un ejército. Te prueban respuestas para ver qué te enoja o te hace dudar, y te cansan hasta que te sentís solo o raro.
Inventan opiniones de muchos para que parezca que “todos” piensan lo mismo. Tu cabeza se confunde y pensás: “¿Seré yo el equivocado?”. Es como fabricar un acuerdo falso para que te rindas y dejes de opinar. Te aíslan y te ganan por cansancio.
Esas cuentas parecen de vecinos comunes, con historias normales, pero muchas son creadas por máquinas. Antes de amargarte el día peleando, pensá: ¿del otro lado hay una persona de verdad o solo estoy charlando con computadoras?
Lo mejor es no entrar en esas discusiones que no llevan a nada. Respirá, cerrá y seguí con tu vida.
