Moe Howard fue el cerebro de Los Tres Chiflados, el grupo más conocido de la televisión. Desde niño mostró su carácter decidido. Cansado de que se burlaran de su cabello largo, se cortó solo un flequillo recto en forma de taza. Ese corte sencillo se volvió su marca y acompañó su imagen en cada escena.
Creció en una familia numerosa y desde muy pequeño quiso dedicarse al espectáculo. Empezó con pequeños trabajos en estudios de cine y pronto formó parte de un trío junto a su hermano y otros compañeros. Con el tiempo, el grupo encontró su estilo: humor con golpes exagerados, caídas y caras llenas de crema. Moe era quien organizaba las ideas, negociaba los contratos y cuidaba que todo funcionara. Gracias a su esfuerzo, los miembros del equipo pudieron mantener su estabilidad económica a lo largo de los años.
Fuera de cámara era un hombre reservado y familiar. Se casó joven y formó un hogar estable con su esposa. Como padre, demostraba cariño a través de detalles y regalos cuando volvía de viajes. También disfrutaba actividades tranquilas como cuidar el jardín o crear objetos de cerámica que regalaba a conocidos.
A pesar de los cambios en el grupo con el paso del tiempo, Moe y su amigo Larry permanecieron juntos casi siempre. Su dedicación ayudó a que las historias del trío llegaran a muchas generaciones. El público recuerda su mal genio en pantalla, pero detrás había una persona que trabajaba con disciplina y lealtad hacia sus compañeros.
Su historia muestra cómo una idea clara y un esfuerzo constante pueden crear algo que sigue entreteniendo sin necesidad de grandes cambios