Todos en casa guardamos arroz, porotos, lentejas, harina o fideos. Pero de repente aparecen gorgojos, esos bichitos que arruinan todo. Tomás Gill, ingeniero en alimentos, explica que esto pasa porque los huevos o larvas ya vienen en los paquetes de la fábrica o se meten después en la alacena.
El secreto principal es guardar las legumbres y harinas en recipientes bien cerrados, de vidrio o plástico duro con tapa que ajuste perfecto. Así no entran ni salen. No sirve dejarlos en las bolsitas de papel o nylon flojas.
Si ya tenés gorgojos, podés poner los paquetes en el freezer por tres o cuatro días. El frío mata los huevos y las larvas. Otra forma es calentar el contenido en el horno a baja temperatura por media hora, pero con cuidado para no quemar.
También ayuda revisar todo cada tanto, limpiar bien las alacenas y no mezclar productos viejos con nuevos. Guardar en lugares frescos y secos es clave, porque el calor y la humedad ayudan a que se multipliquen rápido.
Con estos trucos simples podés evitar que los gorgojos te arruinen la comida y el bolsillo. No hace falta gastar de más, solo organizarse y usar lo que ya tenés en casa. Así tus provisiones duran más tiempo sanas y listas para cocinar cuando las necesites.