En casa hay cuchillos desafilados que usamos igual, aunque son peligrosos. Un cuchillo filoso corta mejor y previene accidentes.
Usá una taza de cerámica con el borde inferior rugoso. Ponela boca abajo sobre un paño húmedo. Mantené el cuchillo en ángulo de 15 a 20 grados y pasá el filo con presión moderada, alternando lados, desde el mango hasta la punta.Lavá bien el cuchillo y la taza al terminar. Quedará como nuevo.