En el desierto de Atacama, cerca de Alto Hospicio, en Chile, se acumula una enorme pila de ropa usada que supera las 60.000 toneladas. Llega principalmente desde Europa, Asia y América del Norte a través del puerto de Iquique. Parte se vende, pero lo que no encuentra comprador termina abandonado en el desierto.
Entre las prendas aparecen etiquetas de marcas conocidas como H&M, Zara, Adidas y Levi’s. Para reducir el volumen, a veces la queman a cielo abierto. Eso genera humos tóxicos que contaminan el suelo, el agua subterránea y afectan la salud de quienes viven cerca.
El alcalde de Alto Hospicio, Patricio Ferreira, dice que la zona se convirtió en el basurero del mundo. Cada año entran entre 120.000 y 180.000 toneladas de ropa de segunda mano, y el problema sigue creciendo.