NOAA y la Organización Meteorológica Mundial confirman un evento de El Niño que se fortalece rápidamente, con más del 90 % de probabilidad de alcanzar intensidad muy fuerte (e incluso histórica) durante la primavera y el verano australes. Este patrón favorece el ingreso de humedad desde el norte y el Atlántico sobre el centro-este de Argentina.
En Buenos Aires se espera mayor probabilidad de precipitaciones por encima del promedio, especialmente en el este y el sudoeste. La señal húmeda se acentuará a partir de octubre, con sistemas más frecuentes e intensos y riesgo creciente de excesos hídricos y anegamientos locales en zonas ya saturadas.
La tendencia se consolidará a lo largo de la primavera. Los pronósticos estacionales son probabilísticos y no anticipan eventos diarios precisos.