Despertarte a las 3 de la mañana es algo que le pasa a mucha gente y, en la mayoría de los casos, no es nada raro. La doctora especialista en medicina del sueño Carolina Aguirre explica que el cuerpo produce cortisol de forma natural en ciclos. Alrededor de las 2 o 3 de la madrugada esa hormona empieza a subir despacio, como un aviso suave de que se acerca el día y hay que empezar a activarse.
Pero no es solo el cortisol. A esa hora el sueño se pone un poco más frágil y fácil de interrumpir. Además, entre cuatro y seis horas después de la última comida bajan los niveles de azúcar en la sangre y el organismo reacciona.
Si te despertás una vez, volvés a dormirte y al otro día te levantás descansado, no hay de qué preocuparse. El tema cambia cuando los despertares se repiten varias veces por noche y al día siguiente notás que no descansaste bien.