Eso no prueba que la tele lo acompañe de verdad. Ni que le baje la ansiedad. Lo que sí hay detrás es otra cosa. El perro puede apegarse fuerte a quien lo cuida. Y busca esa presencia.
Cuando la persona está, se anima más. Explora. Prueba. Cuando no está, a algunos les cuesta más. No a todos. Hay perros que se bancan unas horas solos sin drama. Otros lo sienten más. Y al volver, a veces el saludo es más intenso si la ausencia se alargó.
También pasa algo muy concreto. Mirarse un rato puede acercar. En personas y en perros. Por eso duele un poco irse. Y por eso aparece el gesto de dejar un sonido.
Lo cierto es que una voz de pantalla no reemplaza a la persona. A algunos les resulta familiar. A otros los agita. Vale la pena guardar esto: el cuidado está. El efecto de la tele, no tanto.