El jueves 17 de septiembre, Quirón retrógrado regresa a Aries.
Y se queda allí hasta el 6 de enero de 2027.
En astrología lo llaman el “sanador herido”.
Porque no abre heridas nuevas.
En cambio, ilumina las viejas.
Según la astróloga Lourdes Ferro, este tránsito empuja a mirar adentro con valentía.
Sobre todo, heridas de identidad.
De coraje.
De independencia.
Y de cómo nos afirmamos frente al mundo.
La pregunta de fondo es simple.
¿Dónde nos cuesta ocuparnos un lugar?
¿Qué parte de nosotros todavía carga vergüenza, culpa o dolor?
El impacto, eso sí, no es igual para todos.
En Aries, toca la duda sobre el propio fuego.
En Tauro, remueve miedos íntimos que estaban callados.
En Géminis, vuelve la sensación de no ser escuchado.
En Cáncer, pide reconocer logros que nadie celebró.
En Leo, asoma el miedo a no ser suficiente.
En Virgo, reaparecen vínculos donde el valor se desdibujó.
En Libra, se ve cuándo se calló para agradar.
En Escorpio, el cuerpo pide pausa.
En Sagitario, el desafío es animarse a pedir lo que se desea.
En Capricornio, el hogar vuelve al centro.
En Acuario, se revisa la propia voz.
Y en Piscis, la idea de que siempre hay que dar y nunca recibir.
No es un tránsito para castigarse.