Cada minuto, en el mundo, se compra cerca de un millón de botellas de plástico.
La mayoría termina en basurales o en el mar.
En Escocia, sin embargo, encontraron una salida tan simple que llama la atención.
Desde 2018, la empresa pública Scottish Water instaló 132 fuentes en calles, parques y lugares de mucho movimiento.
Se llaman Top Up Taps.
La idea es clara: llevás tu botella, la llenás gratis y te vas.
Agua potable, al alcance de la mano.
Sin aplicación.
Sin trámite.
Sin comprar otra botella.
El resultado ya se mide.
Ese sistema evitó el uso de unas 20 millones de botellas descartables.
Y ahora otros países miran el modelo para copiarlo.
Porque a veces el problema parece enorme.
Y la respuesta, en cambio, es abrir una canilla.