Mezclar mayúsculas y minúsculas al escribir a mano no es solo descuido. La grafología y la psicología lo leen como una marca de personalidad.
Suele hablar de incomodidad con las normas rígidas, necesidad de diferenciarse, creatividad e inconformismo. A veces la mente va más rápido que la mano. Otras, es ansiedad, prisa o tensión que se escapa en el trazo.
No es patológico ni hay que corregirlo en privado. Puede ser moda de redes o imitación. Solo conviene ordenarlo si molesta en un documento formal.
La escritura cambia con el ánimo. No define a nadie para siempre. Solo muestra un momento, un carácter o una forma de no encajar del todo.