En latín existía el verbo parere, que significaba “parir” o “dar a luz”. De ese verbo salió la palabra parens, que originalmente quería decir “el que pare” o “el que engendra”: es decir, el padre o la madre.
Con el tiempo, en el latín más tardío, parens (y su plural parentes) dejó de usarse solo para los padres y empezó a aplicarse a toda la familia: abuelos, tíos, primos, hijos, etc.
Ese sentido más amplio es el que llegó al español. Por eso hoy “pariente” no significa solo padre o madre, sino cualquier familiar.
Palabras cercanas que vienen de la misma raíz: parir, parto, parentesco y parentela.