Un estudio de la Universidad de Pekín reveló que escuchar un chisme activa en nuestro cerebro zonas vinculadas al bienestar, la empatía y la recompensa. En términos neurobiológicos, la sensación que experimentamos al enterarnos de un secreto ajeno es muy similar a la de recibir un abrazo o un beso.
Al escuchar estas historias, liberamos oxitocina —la famosa hormona del afecto— y dopamina, el químico de la satisfacción. Los psicólogos explican que el chisme no es solo curiosidad morbosa: desde nuestros orígenes, compartir información nos ayudó a crear lazos, confiar en la tribu y sentirnos protegidos dentro del grupo. Así que la próxima vez que te digan "¿a que no sabés lo que pasó?", recordá que tu cerebro lo procesa casi como un gesto de cariño.Saladillo 106,1Mhz., 25 de Mayo 106.3 Mhz., Roque Perez 89.1Mhz. y General Alvear 89.7 Mhz..