Un estudio de la Universidad de Stanford miró el ADN de más de 800 personas que pasaron los 100 años. También revisó a unas 5.400 que ya tenían más de 90.
Y encontró algo que llama la atención. El grupo de sangre O aparece más veces entre quienes llegan a edades muy altas.
La idea es esta. Ese grupo suele tener menos proteínas que hacen coagular la sangre y menos señales de inflamación. Por eso baja un poco el riesgo de infarto y de ACV, dos causas grandes de muerte temprana.
Pero la ciencia pide cuidado. Una revisión de 2026 dice que los datos no son iguales en todos los países. A veces se contradicen. El grupo de sangre no alcanza para predecir cuánto va a vivir alguien.
El propio equipo de Stanford lo aclara. Tener buena herencia no basta. Llegar lejos también pide comida sana, movimiento, buen sueño, menos estrés y vínculos con otras personas. El grupo O puede sumar. No decide solo.