Hay una novedad que puede cambiar la forma de cuidar la salud. Investigadores desarrollaron unos 500 modelos de inteligencia artificial para predecir el riesgo de desarrollar 20 tipos de cáncer frecuentes.
Lo hicieron con datos de cientos de miles de personas del Biobanco del Reino Unido, a las que siguieron durante casi 18 años. Usaron información que ya se recoge de forma habitual: análisis de
Y acá viene lo interesante. Estos modelos superaron a las herramientas estadísticas tradicionales. Funcionaron especialmente bien con cánceres de pulmón, esófago e hígado.
Lo cierto es que gran parte de su precisión viene de los análisis de sangre rutinarios. Ni siquiera hacen falta pruebas genéticas caras.
La idea es que se puedan integrar en la práctica clínica como una herramienta de precribado de bajo costo. Así se podría identificar antes a las personas con mayor riesgo y actuar a tiempo.
Una ayuda concreta que usa lo que ya tenemos para cuidar mejor la salud.
