Un abrazo, tomarse de la mano o un masaje suave hacen que el cuerpo suelte una sustancia que da calma y cercanía. Esa sustancia se llama oxitocina y mucha gente la conoce como la hormona del amor. No es magia ni cura enfermedades, pero ayuda a sentirse mejor cuando hay contacto con ganas y con permiso.
Los expertos dicen que hacer esto seguido, aunque sea poco tiempo, baja el dolor y la ansiedad. Lo importante es que la otra persona también quiera. Si no quiere, mejor no.
Hablar cara a cara, sin mirar el celular, también suma. Escuchar y compartir una comida sin pantallas acerca a las personas. No hace falta hablar de temas graves. Con estar presente ya alcanza.
Tener un perro o un gato en casa da compañía a muchos. Jugar con ellos o acariciarlos baja la sensación de estar solo. Claro que hay que poder cuidarlos bien.
Bailar, reír o hacer algo con otros también une. Mejor si el grupo es respetuoso y nadie obliga. Elegir con quién estar cerca cuida el ánimo.
Estas cosas no reemplazan al médico ni al descanso. Solo suman para que el día se sienta más liviano.
