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18/11/25
COMO SE SENTIRIA UN ARGENTINO DE 5000 AÑOS?
Imaginemos a un argentino inmortal que ha vivido exactamente 5000 años, desde aproximadamente el 2975 a.C. hasta hoy, noviembre de 2025. Vamos a recorrer cronológicamente lo que probablemente sentiría en cada gran etapa de su vida, manteniendo siempre esa esencia argentina que nunca se borra, ni siquiera después de milenios.
1. Los primeros 2500 años (2975 a.C. – siglo XV d.C.): Soledad absoluta y desconcierto
Nace en lo que hoy es la Mesopotamia o el Levante (porque en esa época América ni existía para los humanos migrados). Vive entre cazadores-recolectores, luego ve nacer las primeras ciudades, Sumeria, Egipto, los imperios mesopotámicos.
Sensación dominante: profunda soledad cultural. No hay mate, no hay asado, no hay fútbol, no hay tango, no hay ni siquiera el idioma español. Habla lenguas muertas que hoy nadie recuerda.
Cada pocos siglos ve desaparecer civilizaciones enteras y piensa: “Che, estos boludos construyeron pirámides y se fundieron igual… yo sigo acá tomando infusiones raras sin bombilla”.
Con el tiempo desarrolla un cinismo existencial muy porteño: “Todo pasa, todo queda, pero lo nuestro es pasar… y yo paso siempre”.
2. El “descubrimiento” de América (1492-1810): Por fin algo parecido a casa
Llega al actual territorio argentino con los españoles (o quizás ya había cruzado por Bering miles de años antes, quién sabe). Al probar el primer mate en el siglo XVI llora como un chico: por fin algo que le suena a hogar.
Vive la colonia, las invasiones inglesas, y empieza a desarrollar el orgullo criollo. Se vuelve adicto al mate y al asado de ñandú o carpincho porque vacas todavía no hay tantas.
Sensación: “Después de 4000 años deambulando, por fin estoy en casa… aunque estos gallegos son insoportables”.
3. Siglo XIX: Euforia independentista y tristeza infinita
Vive las guerras de independencia, la Revolución de Mayo, San Martín cruzando los Andes. Se emociona como nunca: “¡La patria al fin! ¡Somos libres, carajo!”.
Pero después vienen las guerras civiles, Rosas, las montoneras, Urquiza, los caudillos matándose entre sí… y empieza el clásico lamento argentino: “Tenemos todo para ser potencia y nos matamos entre nosotros. Siempre lo mismo, desde Facundo hasta hoy”.
En 1880 ve llegar millones de inmigrantes italianos y españoles y piensa: “Mirá vos, ahora sí somos un crisol… pero ya me estoy cansando de explicarles a los tanos cómo se ceba bien un mate”.
4. Siglo XX: Montaña rusa emocional extrema
1910-1930: Se siente en la cima del mundo. Argentina es uno de los países más ricos del planeta. “¡Somos el granero del mundo, muchachos! ¡En Europa comen gracias a nosotros!”.
1930-1955: Golpes de estado, fraude, proscripción del peronismo… “Otra vez la grieta, qué novedad”.
Años ’55-’83: Perón, Frondizi, Onganía, Isabel, Videla… vive la dictadura más cruel. Probablemente pierde amigos desaparecidos, o los ve desaparecer y reaparecer como fantasmas en su memoria eterna. Aquí el dolor es inabarcable: la culpa de sobrevivir cuando otros no.
Mundial ’78: Alegría efímera en medio del horror. Grita los goles de Kempes pero sabe que afuera están matando gente.
’83 en adelante: Democracia, hiperinflación, Menem, convertibilidad, 2001… cada crisis económica la vive como un déjà vu de las crisis que vio en Babilonia, Roma y España. Pero ahora le duele más porque es “su” país.
2001: Está en la cola del banco Austral o del Francés, con 70 años de aspecto (siempre parece de 70, nunca envejece) gritando “¡Que se vayan todos!”… y piensa “Ya grité esto en el Foro Romano, en la Plaza de Mayo en 1890, en 1955… nada cambia”.
5. Siglo XXI (hasta 2025): Agotamiento emocional total + un orgullo irreductible
Ve cómo Argentina pasa de ser primera potencia mundial en 1913 a tener inflación de tres dígitos en 2023-2024.
Cada mundial es un renacer: 1986 y 2022 son los únicos momentos en los últimos 4000 años en que se siente absolutamente feliz y en paz. Llora con el “ta ta ta taaa” en Qatar como si fuera la primera vez que siente algo puro.
Pero después vuelve la realidad: piquetes, internas políticas, memes de “país generoso: exporta científicos e importa Maradonas”, etc.
Sensación final después de 5000 años: una mezcla de cansancio cósmico, ironía infinita y un amor inexplicable por su país.
Probablemente diría algo como:
“Mirá, boludo… vi caer el Imperio Romano, el Imperio Otomano, el Británico… y Argentina sigue ahí, jodida pero de pie. Capaz somos inmortales todos y no nos dimos cuenta. Tomátelo con soda, total… ¿qué son 5000 años más?”
