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Argentina atraviesa un profundo proceso de envejecimiento poblacional que modifica su estructura demográfica. Según el Dosier Estadístico de Personas Mayores 2025 del INDEC, el 15,7% de la población ya tiene 60 años o más, y las proyecciones indican que las personas de 65 años y más pasarán del 12% actual al 16,4% en 2040. Al mismo tiempo, la población infantil (0-14 años) se reducirá del 22% al 14%.
La causa principal es la fuerte caída de la natalidad. En 2024 se registraron solo 413.135 nacimientos, un 47% menos que en 2014. La tasa global de fecundidad bajó a alrededor de 1,23 hijos por mujer en 2024, muy por debajo del nivel de reemplazo (2,1). Esta tendencia se mantiene en 2025-2026, con proyecciones que la ubican incluso por debajo de 1,2.
Mientras la esperanza de vida sigue aumentando (hacia 2040 se estima 78,7 años para varones y 83 para mujeres), la pirámide poblacional se invierte: menos jóvenes y más adultos mayores. Esto genera desafíos en jubilaciones, sistema de salud, cuidados de largo plazo y economía. El “bono demográfico” actual, con la población activa en su punto más alto, tocará su fin en las próximas décadas.
Expertos advierten que, sin políticas activas de apoyo a la familia y la natalidad, Argentina enfrentará una sociedad más envejecida, con mayor presión sobre los recursos públicos y menor dinamismo económico hacia 2050, cuando casi uno de cada cinco habitantes tendrá 65 años o más.
