El cuerpo necesita menos de 500 miligramos de sodio por día para funcionar con normalidad.
La Asociación Americana del Corazón recomienda no superar los 2.300 miligramos diarios y fija como meta óptima 1.500 miligramos. La mayoría de los adultos consume más: el promedio global alcanzó 4.278 miligramos en 2021. El exceso eleva la presión arterial y aumenta el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y daño renal. Más del 70% del sodio proviene de alimentos procesados, no de la sal de mesa.