El psicólogo Tomás Navarro cuenta que el rencor no es necesariamente una emoción negativa. Sirve para fijar un recuerdo fuerte de alguien que te lastimó, así no volvés a pasar por lo mismo con esa persona.
Según él, es una señal de que te vulneraron límites, valores o confianza. Te avisa de la injusticia, te ayuda a poner distancia y a reflexionar si conviene confrontar, alejarte o pedir una reparación.
El rencor útil dura el tiempo justo para marcar límites o pedir explicaciones. El dañino se queda trabado, genera pensamientos repetidos y te afecta el bienestar o las relaciones actuales.
Para manejarlo, Navarro sugiere nombrarlo sin vergüenza, preguntarte qué perdiste y qué necesitás ahora, hablar si es seguro, pedir apoyo y canalizar esa energía en otras actividades.