En Finlandia hay gatos con un pelaje raro. Se llama salmiak, como el regaliz salado. El pelo nace oscuro y se va aclarando hasta un blanco grisáceo en las puntas.
Los científicos pensaron, al principio, que era una variante del gen que aclara los colores. Sin embargo, no era eso. Al secuenciar el ADN encontraron otra cosa. Faltaba un trozo de material genético cerca del gen KIT, que regula las manchas blancas.
Además, la mutación es recesiva. Por eso el color es tan poco común. El gato solo lo muestra si hereda el cambio de los dos padres.
El primer avistamiento fue en 2007. Ahora, el estudio publicado en Animal Genetics explica el origen. En resumen, no es magia. Es un hueco en el ADN que cambió el dibujo del pelaje.