Hay personas que miran el documento y dicen: yo no me siento esa edad. La psicología le pone un nombre. Se llama edad subjetiva. No es la edad del calendario. Es la edad que una persona siente que tiene.
Con los años, esa diferencia suele crecer. En varios estudios, la gente se percibe un 15 o 16 por ciento más joven. Ahora bien, eso no significa negar el paso del tiempo. Tiene que ver con la energía, el ánimo y cómo se vive el día a día.
Un trabajo con más de 4.600 adultos mayores en Alemania lo mostró así. Quienes se sentían más jóvenes también estaban mejor físicamente. Además, estaban más satisfechos con la vida y se movían más.
La personalidad también influye. La extroversión y las ganas de probar cosas nuevas suelen ir de la mano con esa sensación. Por eso, mantener intereses, aprender algo y cuidar amistades no detiene el reloj. Sin embargo, sí puede evitar que la edad se vuelva, de entrada, un límite.