La semana pasada murió una investigadora en Siberia. Tenía una neumonía y no se sabía de qué. Trabajaba en un instituto que estudia la peste, en la región de Irkutsk.
Por eso las autoridades cerraron un hospital. También vigilan a casi 200 personas que estuvieron cerca de ella. Dicen que los análisis no encontraron la bacteria del trabajo. Aun así, el operativo fue muy grande.
El infectólogo Eduardo López explicó el caso. Dijo que en ese laboratorio se maneja la Yersinia pestis. Es una bacteria, no un virus. Es la misma que provocó la peste de otros tiempos.
Hay una forma que entra por el aire. Ataca el pulmón muy rápido. Si no se trata a tiempo, mueren entre 70 y 90 de cada 100 enfermos. Los síntomas pueden aparecer entre 1 y 3 días. Además, se pasa al toser o al estornudar.
López no afirma que ella haya muerto por esa bacteria. Pero sí dice que está en la categoría A de agentes de bioterrorismo. Son gérmenes que matan rápido, se detectan tarde y podrían usarse para hacer daño. En ese grupo también están el ántrax y la viruela.
Por ahora, Rusia sostiene que no hay pruebas de ese contagio.