Las verduras de hoja verde oscura concentran vitaminas, minerales y antioxidantes con muy pocas calorías. La Organización Mundial de la Salud y la FAO las incluyen entre los alimentos que mejoran la calidad de la dieta y se asocian a un menor riesgo de enfermedades no transmisibles.
Según datos de composición de la base nutricional del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el berro aporta de forma destacada vitamina K, vitamina C y carotenoides. La acelga y la espinaca suman vitamina A, vitamina K, potasio, magnesio y folato. El kale aporta betacaroteno, vitamina C, fibra y polifenoles. La rúcula, de sabor más intenso, también cubre vitaminas A, C y K, además de minerales.
Un estudio de densidad nutricional publicado por el CDC de Estados Unidos ubica a varias de estas hojas entre los vegetales con mayor concentración de micronutrientes por caloría.
La clave no es una sola especie: rotar berro, acelga, espinaca, kale o rúcula, crudas o cocidas, mejora el aporte cotidiano. Más verde en el plato, todos los días.