Investigadores de la Universidad de Lieja analizaron el sueño de 540 personas sanas (453 jóvenes y 87 de unos 59 años) y hallaron que ciertos microdespertares —breves activaciones cerebrales durante la noche— son más frecuentes en mediana edad y se asocian a mayor predisposición genética al Alzheimer, además de peor atención y cambios en la memoria.











